Identificar el problema. ¿Podría ser que el adolescente está en una búsqueda de la independencia? ¿Podría ser que él / ella piensa que soy  ”un viejo clasico” con tradiciones viejas? ¿Podría ser que como padre tengo que ajustar mis métodos de crianza de los hijos?

Prueba diferentes cosas: si él / ella no quiere hablar, trate de tomar un paseo. Pon interes en sus actividades divertidas, dar una vuelta en el coche o caminando por el parque/plaza, juega un juego, haz una tarea juntos, como lavar los platos. Ajustes informales pueden hacer que los jóvenes se sientan inclinados a hablar.

Comprender el significado oculto. Como por ejemplo: “Tu nunca escuchas … siempre me  tratas como un bebé …” Estas expresiones podría significar “Me siento que no confías en mí, o te quiero decir cómo me siento”.

¿Cómo reaccionas ante una fuerte declaración de su hijo? ¿Te encuentras diciendo constantemente cosas como “¿Cuándo vas a crecer? ¿Cuántas veces te he dicho? Es posible que estes obstaculizando la comunicación.

La Biblia da consejos útiles en Santiago 1:19: “Sea rápido para escuchar, lento para hablar, lento para enojarse.” Cuando se trata de adolescentes esto realmente funciona.

Editor de: http://www.esteblog.com